Iglesia del Saucito o Señor de Burgos (San Luis Potosí)

Mexico / San Luis Potosi / San Luis Potosí

La iglesia del Saucito, arquitectura religiosa
El lugar situado al noreste de la ciudad de San Luis Potosí y al otro lado del río Santiago, se le llamaba Las encinillas y hoy tiene el nombre de el Saucito, famoso en la ciudad y en el estado de San Luis Potosí y en muchísimas ciudades y pueblos del país por su Santuario y por la milagrosa Imagen de el Señor de Burgos, mejor conocida por el Señor del Saucito que en él se venera.


Se dice que por los años remotos de 1820 o un poco después, Cesáreo de la Cruz, de oficio carpintero, que vivía en las Encinillas, salió de su casa rumbo a Estanzuela, en busca de madera para sus trabajos. Encontró un sauce maduro, frondoso, que le podía dar mucho material y entro en tratos con el dueño del terreno, y lo compró. Cuando lo hubo cortado y hacia partes de él, descubrió que un pedazo de tronco y dos de sus ramas formaban una perfecta cruz. Cesáreo era muy devoto de Nuestro Señor Crucificado bajo la advocación de Burgos. Sacó de la copa de su sombrero una vieja estampa del Señor de Burgos, miró detenida la imagen y miró a sí mismo el pedazo de sauce, vio que estaba a propósito, y sin más se resolvió a hacer realidad el piadoso propósito. Así le fue encomendada la tarea al artesano Juan Pablo, vecino del Barrio de San Juan de Guadalupe.


Juan Pablo cumplió, y no se hizo esperar mucho, porque al poco tiempo entregó el encargo. Cesáreo y Casimiro de la Cruz, levantaron una enramada en la que colocaron la imagen del Señor de Burgos, y empezó la imagen a prodigar sus favores y a recibir culto.


La fama de las peregrinaciones llegó sin tardanza a oídos del Señor cura y Juez eclesiástico de la ciudad de San Luis Potosí, Don Tomás Vargas, quien por su cargo se vio obligado a poner manos en el asunto. Fue personalmente a las Encinillas, conoció el lugar, vio cómo iba la gente. Todo le gustó, todo lo aprobó menos la imagen, que salió tan fea y deforme que el exigente señor cura no la consideró digna de recibir culto alguno; sin más la recogió y se la trajo a la parroquia, donde la encerró en una de las bodegas.


Le rogó la familia de la Cruz mucho y por mucho tiempo, pero, por más que le rogaron no consiguieron nada. Finalmente, después de una tercera insistencia, el Señor Párroco accedió devolverla, pero con la expresa y rigurosa condición de que la reformara un buena artista y se construyera una capilla. Por la recomendación del mismo Señor Cura, Casimiro de la Cruz confió la reforma de la imagen al escultor José María Aguardado, artista de reconocida competencia. El escultor trabajó rápidamente a la vista y bajo la dirección del párroco. Terminada la obra en la que se esmeró el escultor, a tal grado que resultó una imagen proporcionada, hermosa, artística y completamente distinta de la anterior, tan fea y deforme, fue llevada a la capilla de Nuestra Señora de la Salud hoy del Espíritu Santo.


Casimiro de la Cruz fue a Morelia, de cuya Mitra dependía entonces la ciudad de San Luis Potosí, a solicitar el permiso eclesiástico para la construcción de una capilla. Obtenido éste, en menos de medio año, estuvo concluida la capilla, y así, en noviembre de 1826 tuvo lugar la primera solemne romería a las Encinillas o Saucito. Con la participación de muchas familias de la ciudad, el Señor del Saucito fue llevado en solemne procesión a su nueva iglesia. Ésta, además en tal día fue abierta al culto y bendecida también con toda solemnidad.


El Señor del Saucito sacó a las Encinillas de la oscuridad a la luz pública y a la fama. Se formalizaron las fiestas en honor del Señor del Saucito. El aumento del culto exigió una ampliación de la capilla, y en efecto, ésta se llevó a cabo, mediante la adición de dos pequeñas e incompletas naves, entre 1864 y 1866. Para 1880, ya eran tan numerosas las peregrinaciones, no obstante lo molesto del camino, que al fundarse la primera compañía de tranvías arrastrado por mulas, inmediatamente pensó en tender una línea hasta el Saucito, para satisfacer las necesidades de los numerosos devotos.



Con el tiempo y la afluencia de peregrinos la antigua ermita resultó insuficiente y poca cosa. De ahí nació el deseo de un nuevo templo, más sólido, más grande, mejor. Hacia 1880 se inició su construcción. Para junio de 1890 se concluyó la sacristía, a la que le pusieron cúpula, y a ella se trasladó la venerada imagen haciendo la solemne bendición del local, el dos de junio de dicho año. Desde esa fecha el Señor del Saucito recibe culto en su nuevo Templo. La obra proseguía sin interrupción. Para 1894 ya se habían levantado todos los muros y se tendía la bóveda de la cúpula.


Durante más de treinta años no se le hizo nada al templo, a no ser de la decoración de 1926, mala y fea. El Exmo. Sr. Tritschler, poco antes de dejar esta Diócesis, puso especial interés en la conclusión de la iglesia del Señor del Saucito. Cuando por 1950 se asfaltó la calzada Fray diego de la Magdalena, tiraron las construcciones que había al lado del templo y las que estaban enfrente de él, contiguas a la vieja capilla. La construcción alcanzó su fin en 1955, pues la obra se hizo con lentitud.


Con las mejoras hechas en los últimos años la fisonomía del Saucito se transformó notablemente. Calle de por medio formando ángulo con la capilla está el Santuario del Señor del Saucito. En el interior del Santuario, cruciforme pero redondo en sus extremos con ábsides en los cruceros y entrada, mide 43 meros desde el interior de la puerta hasta el arco posterior del altar y 22 de ábside a ábside en los cruceros, en el cuerpo mide 8.35 metros de ancho.


En contraste con la gracia que le da al exterior lo circular de sus torreones, en el interior predomina el arco ojival de las bóvedas. El altar mayor es todo de cantera gris, lo forman la mesa y el ciprés. En el piso del templete inferior, semejante a él está el manifestador también de piedra, y dentro, atrás del Manifestador, el Señor del Saucito. El autor del altar fue Gabino Rivera.


La venerada imagen de Nuestro Señor del Saucito o de Burgos, mide, de pies a cabeza 1.67 metros de alto y de ancho de extremo a extremo de los brazos 1.56 metros. En el madero que está, mide 2.54 metros de alto; tiene las puntas doradas y esta barnizado de color oscuro. Además del letrero INRI, colocado en la punta del larguero vertical, a ambos lados de éste, sobre el larguero horizontal, se ven dos soles dorados de metal; de este larguero cuelga un adorno en forma de lira con flores artificiales prendidas a él: las flores son símbolos del árbol del sauce con que se hizo la imagen; cuatro angelitos, dos a cada lado, se encuentran colocados en dicho adorno. Un par de grandes aureolas concéntricas se hallan atrás de la cabeza del Señor. Tiene una corona con tres potencias, la cabeza reclinada sobre el lado derecho y la mejilla tumefacta y tinta en sangre. Ésta mana en abundancia de su costado abierto. Un cendal ciñe sus caderas y a sus pies cuelgan tres huevos de víbora, exvoto de un cristiano agradecido.


Estos tres huevos tienen su importancia histórica pues dan fe, nada menos, del primer milagro hecho por el Señor del Saucito. Por aquellos años en que los de la Cruz acababan de iniciar el culto al Señor de Burgos, un pastor de los alrededores, mientras apacentaba su hato, movido por el hambre o la curiosidad, no consta, engulló tres huevos de víbora. Nunca lo hubiera hecho. Mal acababa de comerlos cuando unos fieros retorcijones junto con un sudor frío que lo obligaba a dar muy dolorosos gritos, que nadie oía porque se encontraba sólo, se apoderaron de él. En tan peligroso trance, viendo que la muerte se le echaba encima en pleno monte, sin nadie que lo valiera, apeló a la misericordia del Señor de Burgos. Estos tres huevos labrados en mármol, los puso a los pies del Señor el susodicho cristiano, apenas se recobró, y desde entonces forman parte de la Imagen


No pierda la oportunidad de visitar la iglesia y sobre todo su maravillosa colección de "exvotos" entre los cuales algunos datan del siglo XVIII.
Ciudades cercanas:
Coordenadas:   22°11'9"N   101°0'9"W

Comentarios

  • según cuenta mi abuelo Gabriel Hernández Niño, su bisabuelo conto que el palo de sauce lo sacaron del lugar donde había un ojo de agua, que proveía de agua a la hacienda de peñasco, y cuya agua era trasladada bajo tierra por un canal empedrado de 2.5 por 1m de ancho, con respiraderos cada 25o mts apróx. estos aun se pueden ver desde la via de Aguascalientes hasta peñasco, pasando por la cabra y ejido de Estanzuela y Moras, es todo un sistema pluvial subterraneo, que debería de rescatarse para turistas como en Puebla. Los tuneles estañen buenas condiciones y fueron ademados con piedra. Bueno contaba el abuelo que al sr que se trajo el tronco le pasaron tres cosas. el tronco lloraba agua colorada como sangre no siendo normal esto, era en forma de cruz y que cuando llego a lo que ahora es la iglesia los toros se negaron a seguir y mejor ahí dejo el tronco y después de separarlo de la yunta los toros caminaron como si nada. Por el rumbo de donde estaba el manantial hay personas que han visto aparecer a una persona semidesnuda similar al señor del saucito. Especialmente la ultima semana de Febrero. Estamos haciendo los tramites para que la imagen regrese a donde originalmente salió. Si no vean las pinturas de las paredes de la iglesia. EL SEÑOR DEL SAUCITO DEBE DE REGRESA A ESTANZUELA!!!!
  • HERMOSO RELATO, GRACIAS POR COMPARTIR, IGUAL QUE EL DE ROBERTO.
Este artículo fue modificado por última vez hace 12 años