El pacto de Mohamed VI con Sarkozy sobre cooperación nuclear devuelve,
en plena precampaña, el temor a una central
El monarca alauita, Mohamed VI, recibe un abrazo del Rey Don Juan
Carlos, en imagen datada en 2005../EFE
Tinerfe Fumero
Santa Cruz
Aunque la legislatura ya se acaba, nos tienen que responder en la
Diputación Permanente", sostenía ayer la diputada de Coalición Canaria
en el Congreso, Ana Oramas, con respecto a la pregunta que formuló la
semana pasada al Gobierno de España sobre la posible construcción de
una central nuclear en suelo marroquí a menos de 300 kilómetros de las
Islas. La iniciativa de Oramas relanza hacia el centro de la
actualidad informativa tan espinoso asunto, justo cuando apenas quedan
dos meses y medio para las elecciones generales. Esta interacción
entre la política internacional y la canaria ya tuvo lugar poco antes
de las autonómicas de mayo de este año. En concreto, Oramas pregunta
por la información publicada por 'El economista' sobre la existencia
de un informe del Centro Nacional de Inteligencia (CNI) acerca del
peligro de construir la central en la localidad de Sidi Boulbra, justo
sobre una falla geológica que ya en 1960 causó miles de muertos en la
cercana Agadir.
Otra vez a la palestra.
En esta ocasión el detonante inicial fue la firma de un pacto entre el
monarca alauita Mohamed VI y el presidente de Francia, Nicolás
Sarkozy, que a finales de octubre pasado firmaron un acuerdo sobre
cooperación nuclear civil. Los analistas coinciden en que supone el
primer paso para que sea Francia quien aporte la tecnología suficiente
para construir la central, a cambio de que la empresa gala Araya
extraiga uranio de los ricos yacimientos de fosfato del Sahara
Occidental, considerados por los expertos como los más ricos del
mundo. Un dato clave sobre acuerdo franco-marroquí sobre energía
nuclear civil es que fue acompañado de numerosos contratos por un
valor estimado de 3.000 millones de euros, siendo el más destacado el
de la construcción de una línea ferroviaria de alta velocidad entre
Tánger y Casablanca. Grandes beneficiados serán los gigantes franceses
del sector Alstom (fabrica los tranvías de Santa Cruz) y SCNF, además
de Red ferroviaria de Francia.
Antecedente inmediato.
Fue en marzo pasado cuando 'El País desveló la entrevista mantenida en
Rabat entre una delegación del consorcio estatal Atomstroyexport y las
autoridades marroquíes. El fin último de los rusos era lograr los
contratos para la construcción de la central, animados por la cada vez
mayor demanda de energía que sufre Marruecos, coincidente con la
escalada de precios del petróleo, que no ha cesado desde entonces. La
información, a menos de dos meses para la celebración de las
autonómicas, obligó a los dirigentes de la política canaria a opinar
al respecto
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