CC pregunta sobre la central nuclear marroquí construida sobre una falla
Los nacionalistas presentan una pregunta por escrito al Gobierno
central sobre un supuesto informe del espionaje español que advierte
de los riesgos de una central nuclear a 300 kilómetros de Canarias.
DORY MERINO, Tenerife
Ana Oramas, diputada de Coalición Canaria (CC) en el Congreso de los
Diputados, presentó ayer una pregunta al Gobierno central sobre los
riesgos que entraña la creación de una central nuclear en Marruecos, a
menos de 300 kilómetros del Archipiélago, tal y como ha alertado el
Centro Nacional de Inteligencia (CNI), debido a que la zona se
encuentra en una falla de la cordillera del Atlas.
La diputada de CC precisa en su pregunta que se basa en una
información publicada en El Economista, diario económico de tirada
nacional, el pasado mes de noviembre, que recoge la batería de riesgos
que para Canarias representa la central nuclear de Sidi Boulbra, entre
los que destacan los geomorfológicos, ya que la zona se encuentra en
una falla de la cordillera del Atlas, en la que en 1960 se registró el
terremoto que asoló la ciudad de Agadir con miles de muertos, a lo que
se une el impacto de una posible nube tóxica producida por un escape
de radiactividad a la atmósfera.
Oramas recoge este dato en su pregunta y exige una respuesta por parte
del Ejecutivo de José Luis Rodríguez Zapatero.
La citada pregunta también matiza que no se debe pasar por alto el
posible efecto disuasorio de turistas hacia las Islas si se instala
una central nuclear a 300 kilómetros de Canarias, "uno de los
principales destinos turísticos de Europa", recalca Oramas.
No es la primera vez que se le realiza esta pregunta al presidente del
Gobierno central en el Congreso, pero el Ejecutivo español siempre ha
tratado de quitar hierro al asunto a través de las contestaciones a
las preguntas planteadas por los diputados, así como en las
intervenciones del ministro de Industria, Joan Clos, tal y como indica
la citada publicación de tirada nacional.
Asimismo, el CNI señala que el acuerdo alcanzado por el presidente
francés Nicolás Sarkozy con Mohamed VI para que Francia construya la
central nuclear trasciende lo económico y reviste una dimensión
estratégica.
Está previsto que esta planta nuclear de Marruecos comience a
funcionar en 2015 y esté plenamente operativa dos años después.
En su primera visita oficial a Marruecos, a final del pasado mes de
octubre, Nicolás Sarkozy, cerró acuerdos con el monarca alauí por
6.000 millones de euros para la construcción de la primera línea de
tren de alta velocidad, así como para desarrollar una red de
infraestructuras hoteleras, modernizar el parque de armamento y
comenzar el programa nuclear en Marruecos.
A esto se suman los proyectos de canalización y privatización del agua
que se han puesto en marcha recientemente en el país vecino, también
por una empresa francesa que se ha introducido con mucha fuerza.
El informe del CNI hace hincapié en que Francia se convertirá en el
gran intermediario de la producción de uranio mundial, al suministrar
la tecnología para obtener el combustible nuclear a través de los
yacimientos de fosfatos de Fos Bu-Craa en el antiguo Sahara español.
Añade, que Sarkozy ha diseñado un minucioso plan para nuclearizar todo
el Magreb. Tras Marruecos, los pasos siguientes son vender centrales
nucleares a Argelia, Libia y Túnez.
Factor de inestabilidad
El servicio de inteligencia español se pregunta en su documentado
informe si no supone introducir un factor de inestabilidad ante la
eventualidad de que alguno de estos cuatro países africanos pudiese
terminar bajo regímenes islamistas.
Los planes de Marruecos son preocupantes para todos los pueblos que
habitan esa área geográfica: marroquíes, saharauis y canarios. Los
perjuicios provocados por la construcción y funcionamiento de una
central nuclear en este país serían, sin embargo, muy similares a los
de cualquier otra central de las que existen en España o el resto de
Europa.
En marzo de 2007, el anuncio de este proyecto en Marruecos generó todo
tipo de reacciones desde los partidos políticos canarios.
En concreto, el Partido Socialista Canario se comprometió a emprender
iniciativas para que el Gobierno central actuara por la vía
diplomática para velar por los intereses de seguridad del
Archipiélago.
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