Es una hermosa y evocadora fábrica mudéjar con resonancias templarías en la que todavía se contemplan dibujos geométricos en sus muros. Durante siglos recibió culto una imagen destruida por las tropas francesas de Napoleón en la guerra de la Independencia.
Una vieja tradición relata él haberse aparecido la Virgen a un pastor en el siglo XIII, anunciándole estar escondida en ése lugar una imagen suya, que encontrada empezó a recibir fervoroso culto, siendo la primera devoción mariana de toda la comarca y la Villa de Cáceres, de la que fue patrona durante muchos años. Los Templarios custodiaron la ermita en qué se fundó en 1.315 la desaparecida Orden Nobiliaria de los Caballeros de Nuestra Señora del Salor, en cuyas filas formaron lo más lucido de los linajes cacereños. Esta orden junto con la de la Banda, que fundó el Rey D. Alfonso XI en 1.332, son barridas por el tiempo .
En la mitad del siglo XVI se reedifica la Iglesia. A finales del siglo XVIII se reedificó la capilla mayor realizándose una obra donde dominan los elementos barrocos.