3)SAN MIGUEL. Está considerada como una segunda catedral y es, sin duda, uno de los monumentos religiosos más notables de la ciudad. De estilo gótico isabelino, inicia su construcción en 1482. Según Esteve Guerrero, la portada principal y el cuerpo de torre se edificaron en 1672, siendo su arquitecto el jerezano Diego Moreno Meléndez. La iglesia —de planta rectangular— se divide en tres naves formando crucero, cuyas bóvedas y pilares aparecen ricamente exornados. En su interior son notables las portadas de la sacristía, plateresca, la de la capilla bautismal y la impresionante del barroco rococó que da acceso al sagrario, realización posiblemente debida a Hernán Ruiz II. Aparte de piezas de indudable valor que atesora dicho templo, como el Santo Crucifijo de la Salud, atribuido a José de Arce, y el lienzo del Sumo Rostro de la escuela de Zurbarán, lo que distingue a esta iglesia es su espléndido retablo mayor. M. Esteve dice del mismo: «... En 1609 se encarga la construcción de un retablo que habría de ser el antecedente de éste a Juan Martínez Montañés, Juan de Oviedo y Gaspar del Águila, componiéndose el proyectado retablo de esculturas y pinturas; pero al desistirse de esta idea queda sólo Martínez Montañés, cuyo contrato definitivo parece ser el otorgado en 1613. Mas habrían de sucederse tantas incidencias que su ejecución se dilataría por muchos años durante los cuales intervinieron numerosos artistas, tales como Alonso Cano, Pacheco y Jacinto Soto, hasta que en 1641 Martínez Montañés traspasa parte de la obra a José y su mujer. María de Arce, otorgando otorgando escritura de de finiquito en 1647.» Del peritaje y estudio deben atribuirse a Montañés los apóstoles Pedro y Pablo, los realces centrales de la Batalla de los Ángeles, Transfiguración y Ascensión del Señor, así como la traza arquitectónica. Y a José de Arce corresponderían los relieves de la Encarnación, Nacimiento, Adoración de Reyes y Presentación, así como esculturas de los arcángeles Gabriel y Rafael y de San Juan Evangelista y Bautista.