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Poblado de Sierra San Cristobal ( El Puerto de Santa Maria)La cuestión del deslinde entre Jerez y El Puerto fue siempre conflictiva, y más intensamente en la zona ahora discutida. Históricamente desde que el Rey Alfonso X otorgó la Carta Puebla a El Gran Puerto de Santa María en 1.281, o quizás más concretamente desde que añadió al término de El Puerto el de Sidonia en el año 1284, la Ciudad de Jerez se sintió dañada en sus intereses y provocó múltiples divergencias con El Puerto. Hasta tal punto llegaron esas divergencias que en 1432 el señor Luis de la Cerda “Conde de Medinacelim e señor de la villa del Puerto de Santa María” se llega a reunir en la “noble Ciudad de Xeres de la Frontera” con el Corregidor de Jerez Pedro Maldonado, los Regidores Gonzalo y Fernando Alonso Núñez de Villavicencia y otros altos nobles y escribanos de ambas ciudades y llegan a la firma de la CONCORDIA DE 22 DE ENERO DE 1432 (el original del documento se encuentra en el Archivo Ducal de Medinaceli- Sección Puerto de Santa María, Legajo 3, documento 25, Jerez, 22 de enero de 1432), en la que se efectúa un preciso deslinde de la línea divisoria entre ambas ciudades, prácticamente desde los límites de Sanlúcar de Barrameda hasta los de Chiclana. En esa Concordia se hacía un detallado recorrido de los límites que durante tantos siglos han estado en discusión (entre los mojones 28 y 29) y se decía textualmente:
“...Et dende adelante va el dicho depar-/tymiento por medio del lomo de la Sierra de Sant Chistóubal a mojón cubierto por Sant Christóual, quedando la hermita de San Christóual con la vinna para el Puerto, et aguas vertientes contra esta Çibdat que sea desta Çibdat...” Del texto citado se deduce que ambos Ayuntamientos estuvieron de acuerdo en 1432 en que en esa zona la línea divisoria entre los términos de ambos municipios discurriera por el “lomo de la Sierra”, es decir, por la línea divisoria de aguas, justo por la cima de esa Sierra. Sin embargo, pronto, Jerez percibe la importancia de las canteras existentes en la Sierra porque comienzan grandes obras tanto en la ciudad vecina como en otras de las cercanías o incluso en Sevilla, desde donde se solicita piedra para la construcción de la Catedral. Pero los grandes problemas se agudizan a partir del siglo XVIII cuando Jerez necesita mayores cantidades de piedra para construir la Iglesia Colegial de San Salvador y el gobernador de la Ciudad de El Puerto prohíbe la saca de piedras de su término para otras ciudades (dado el gran número de obras que se estaban realizando en El Puerto, especialmente, la de la conducción de aguas desde los Pozos de la Piedad, en las cercanías de la Sierra, hasta la fuente de las Galeras para abastecimiento de agua potable a la Flota de Indias, entonces de alto valor estratégico). Es entonces cuando verdaderamente se comienza a discutir la línea de término pretendiendo Jerez apoderarse de la zona alta de la Sierra donde se encontraban la mayoría de canteras de las que se surtía esa Ciudad.
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